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La escena del periodismo y también la de Internet cambió para siempre, con los blogs como protagonistas y la información ya no separada de la opinión, sino en un monólogo-diálogo continuo con los lectores. Pero ahora Sullivan anunció que «en breve» dejará The Dish, el blog con el que hace dos años se puso por su cuenta, reuniendo 30.000 abonados y con ingresos por un millón de dólares. «Quiero volver a vivir en el mundo real», dijo el pionero, explicando entre otras cosas que tiene problemas de salud vinculados al hecho de tener que estar siempre conectado.

Gay, católico y thatcheriano, luego neoconservador y pasado a las filas demócratas tras el fracaso de la guerra en Irak, Sullivan tenía sólo 28 años cuando en 1991 fue llamado a la dirección de New Republic, la revista obligada en los edificios del poder de Washington. Hace 15 años, junto con otros blogueros cuyos nombres parecen remotos como Kausfiles, Instapundit, Asparagirl, todos seguidos por el sufijo .com, dijo adiós al papel impreso popularizando la fórmula del desahogo diario, con conexiones hipertexuales como caja de resonancia de la actualidad en tiempo real. «Los blogs ofrecen una ventana fascinante sobre los hechos y opiniones que en otros casos escaparían al lector», homenajeó el británico Financial Times a los pioneros de la nueva tendencia. Pero ahora, Sullivan quiere decir basta: «Quiero volver a leer libros, ver amigos, mi familia, inventar algo nuevo».

En parte el adiós es por motivos de salud «no vinculados» a su seropositividad, sino más bien a la cascada de problemas ligados a la «blogger fatigue», siempre al acecho cuando la vida se ve invadida por la obligación de actualizar el blog en forma permanente. El anuncio desencadenó las esperables conjeturas sobre la muerte del blog: «Era un mundo ya en vías de extinción, ahora se terminó», comentó su colega de MSNBC Benjy Sarlin. Y aunque los blogs no están muertos, es cierto que están atravesando fuertes movimientos de asentamiento. En el New York Times, donde durante años el concepto fue abrazado con entusiasmo, obligando a periodistas y columnistas a duplicar sus esfuerzos reinventándose en la red, en los últimos meses la mitad de los blogs están en vía muerta. «Seguiremos proporcionando contenidos con un tono más coloquial, sólo que no será más en el formato tradicional de los blogs», explicó su vicedirector, Ian Fisher, al sitio Poynter, especializado en cuestiones editoriales.